Julio Sapollnik

"Patricia Martínez tiene una particular relación con la pintura: comenzó a tomar los pinceles, después de disfrutar contemplándola, después de sentir de un modo propio todo lo que la pintura podía trasmitir.

Desde ese aprendizaje autodidacta, su pintura es sincera. Intenta conmover del mismo modo en que ella se conmueve. No participa en debates vanguardistas ni necesita del tutelaje intelectual sobre lo que debe ser una obra, Patricia pinta para crear sobre la tela una sugerencia de emoción.

El lenguaje abstracto que emplea resalta la plenitud del color por la densidad de su agrupamiento; al mismo tiempo impone una vibración sobre la superficie por interrelación de los colores que aplica. La obra llega a la sensibilidad del contemplador por el apoyo de una estructura que se abre con la expectativa de ser comprendida. Son horizontes, lejanías que se vislumbran en una atmósfera de color.

Como en la música, no hay historias, no hay narración, todo está dicho a través de la naturalidad con que distribuye la luz permitiendo obtener campos coloreados que, como en una sucesión de ideas, se encadenan entre sí. A pesar del efecto de vibración gestual que poseen las obras, la indefinición en sus bordes le otorga un silencio intimista. Invita así a participar de una contemplación ambivalente que puede resultar tanto serena como inquietante, consiguiendo trasmitir en cada obra un clima de profunda subjetividad.

Esta es Patricia Martínez y esta es su obra al descubierto. Acompañémosla en este recorrido plástico para que los horizontes se conviertan en nuevas metas posibles de alcanzar".

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